Bio
Ricardo Darín atravesó casi todas las etapas del cine argentino reciente y en cada una encontró una forma distinta de volverse central. Lo notable es que nunca quedó reducido a la idea de estrella inaccesible: incluso cuando lidera relatos enormes, conserva una cercanía muy rioplatense que el público reconoce al instante.
De Nueve reinas a El secreto de sus ojos y de ahí a Argentina, 1985, fue armando una filmografía que funciona como mapa posible del cine nacional cuando quiere combinar masividad, oficio y espesor dramático. Pocos actores locales lograron ese equilibrio con tanta continuidad.
En un sitio argentino como este, Darín no pesa solo por premios o prestigio exportable. Pesa porque durante décadas fue la cara que permitió discutir moral, crisis, amistad, justicia o clase media sin perder nunca conexión emocional con el público local.