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Tesis sobre un homicidio
La Posta en 10 segundos
¿La miro?
Veredicto
Tesis sobre un homicidio encuentra su mejor tensión cuando un profesor ya no sabe si investiga un crimen o proyecta su propia inteligencia sobre un alumno. Hernán Goldfrid sostiene el clima, y Ricardo Darín vuelve física una obsesión que Alberto Ammann deja siempre fuera de alcance.- Qué vas a ver
- Un docente de Derecho se convence de que su alumno cometió un asesinato perfecto y empieza a perseguir una prueba que nadie más ve. Arturo Puig completa un entorno académico donde la certeza del profesor se vuelve una forma de peligro.
- Ritmo
- Avanza con conversaciones, recorridos y pistas que se ordenan alrededor de una hipótesis. El misterio se sostiene mejor en la primera mitad; después algunas explicaciones le quitan ambigüedad a la obsesión.
- Intensidad
- La intensidad es paranoica y mental. No depende de persecuciones permanentes, sino de ver cómo una sospecha empieza a consumir la vida profesional y privada de un hombre convencido de tener razón.
- En la práctica
- Entrá sin esperar una investigación policial clásica ni una respuesta sobre el crimen como único objetivo. La película quiere que mires el deterioro del profesor y dudes de cuánto hay de prueba en su lectura.
Te va a gustar si
Puede interesarte si te gustan thrillers argentinos, profesores obsesivos y relatos donde la inteligencia se vuelve una trampa, con Darín trabajando desde la tensión contenida.Quizás no es para vos si
Quizás no sea para vos si necesitás un giro final completamente inesperado, un protagonista confiable o una resolución que no deje zonas grises en la hipótesis central.De qué va
Un profesor de Derecho queda convencido de que uno de sus alumnos cometio un asesinato perfecto frente a la facultad. Mientras intenta probarlo por su cuenta, su obsesión empieza a consumirlo.
La posta
Tesis sobre un homicidio tiene un arranque fuerte y un Ricardo Darín muy cómodo en modo obsesivo. No siempre está a la altura del juego mental que promete, porque a veces el mecanismo se nota demasiado, pero Hernán Goldfrid sostiene bien la intriga y entiende que lo central es el deterioro de un profesor que ya no sabe si está investigando, proyectando o perdiendo el control. Alberto Ammann funciona muy bien como contrapeso ambiguo. Zafa largo cuando entra de lleno en su clima paranoico y deja que la obsesión pese más que el misterio puro.
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5 · Regular
No está mal, pero tampoco es para salir corriendo a verla.