CinePosta / Películas
The Brutalist
La Posta en 10 segundos
¿La miro?
Veredicto
The Brutalist hace de la arquitectura una negociación entre memoria y poder. Brady Corbet sostiene una escala monumental, mientras Adrien Brody carga la dignidad herida de László y Guy Pearce convierte al benefactor en una promesa que siempre tiene precio.- Qué vas a ver
- Un arquitecto húngaro llega a Estados Unidos después de la guerra y busca construir una vida junto a Erzsébet. Felicity Jones acompaña el costo familiar, mientras cada obra abre una disputa sobre quién puede decidir qué significa crear.
- Ritmo
- Avanza por etapas, encargos y saltos de tiempo con una paciencia que deja sentir el peso de los años. La narración se detiene en edificios, discusiones y silencios antes de volver a la ambición del protagonista.
- Intensidad
- La intensidad es emocional, histórica y material. El trauma de la guerra convive con humillación, dependencia y una obra que puede ser refugio o instrumento de otro hombre.
- En la práctica
- Entrá dispuesto a una película larga y ambiciosa que pide atención a los espacios. La arquitectura no es decorado: organiza la relación entre dinero, identidad y poder, incluso cuando el relato se vuelve enfático.
Te va a gustar si
Puede fascinarte si te interesan dramas de inmigración, artistas enfrentados a mecenas y cine de gran formato que usa edificios para hablar de memoria y pertenencia.Quizás no es para vos si
Quizás no sea para vos si buscás una narración ágil, un retrato histórico completo o personajes sin contradicciones. Su monumentalidad también puede sentirse pesada y desigual.De qué va
La película narra 30 años de la vida de László Tóth, un arquitecto judío nacido en Hungría que sobrevivió al Holocausto. Tras el final de la Segunda Guerra Mundial, emigra a los Estados Unidos junto a su mujer, Erzsébet, siguiendo el « sueño americano ».
La posta
Brady Corbet sigue a László Tóth, un arquitecto húngaro que llega a Estados Unidos después de la guerra y descubre que el sueño de construir también puede ser una forma de dependencia. Adrien Brody trabaja la dignidad herida del personaje con una intensidad seca, y Guy Pearce compone a su benefactor como alguien tan magnético como peligroso. La dirección apuesta a formatos grandes, edificios, pausas y una duración que deja sentir el paso de los años. Esa ambición a veces vuelve el relato enfático y desigual, pero nunca chico. Vale por su escala visual y por una discusión incómoda sobre arte, poder y quién paga la obra.
¿La viste? Sumate a la discusión →El equipo dice
7 · Muy buena
El equipo la banca: pulgar arriba y plan de película resuelto.
Lagrimómetro
Qué tan probable es que la película te mueva hasta buscar un pañuelo.