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Acordes y desacuerdos
La Posta en 10 segundos
¿La miro?
Veredicto
Acordes y desacuerdos inventa a un guitarrista brillante que usa el talento para no hacerse cargo de nadie. Woody Allen filma la falsa biografía con melancolía, y Sean Penn logra que Emmet sea insoportable, gracioso y tristemente frágil en la misma nota.- Qué vas a ver
- Emmet Ray persigue fama y la sombra de Django Reinhardt mientras trata a Hattie como si fuera una pausa en su carrera. Samantha Morton le da una ternura silenciosa al vínculo, y Anthony LaPaglia completa el mundo de músicos y rivales.
- Ritmo
- Avanza por anécdotas, testimonios y actuaciones musicales con una calma de documental inventado. No busca una escalada dramática; deja que los episodios revelen de a poco la distancia entre el artista y el hombre.
- Intensidad
- La intensidad es afectiva y amarga. Emmet puede hacer maravillas con la guitarra y herir a alguien en la misma noche; el conflicto no es si tiene talento, sino qué hace con la vulnerabilidad que ese talento no tapa.
- En la práctica
- Mirala como un retrato apócrifo de músico, no como una biografía realista. La forma documental permite que Woody Allen se ría de la leyenda masculina y que la música sostenga lo que el personaje no confiesa.
Te va a gustar si
Puede gustarte si disfrutás jazz, falsos documentales y protagonistas talentosos pero moralmente incómodos, especialmente cuando Sean Penn se entrega a una mezcla de ego, humor y tristeza.Quizás no es para vos si
Quizás no sea para vos si necesitás un protagonista querible, una trama convencional o una película que premie el talento con redención. Emmet aprende poco y ese es el punto.De qué va
Un falso documental reconstruye la vida de Emmet Ray, un virtuoso guitarrista de jazz tan talentoso como irresponsable. Mientras persigue fama, dinero y rivales imaginarios, su relación con Hattie, una joven muda, expone la vulnerabilidad que intenta esconder detrás de su ego.
La posta
Woody Allen inventa la biografía de Emmet Ray, guitarrista brillante y desastre afectivo, y la cuenta como si fuera un documental lleno de recuerdos contradictorios. Sean Penn encuentra el punto justo entre talento real, chamuyo insoportable y una tristeza que el personaje no sabe nombrar; Samantha Morton responde con una ternura sin subrayados. La dirección deja que la música y las anécdotas armen el mundo antes que una trama rígida, con un ritmo relajado y melancólico. El truco de la falsa biografía puede no enganchar a todos, pero vale por Penn y por cómo la comedia deja asomar una soledad bastante amarga.
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8 · Excelente
El equipo la banca: pulgar arriba y plan de película resuelto.
Lagrimómetro
Qué tan probable es que la película te mueva hasta buscar un pañuelo.