Bio
Soledad Villamil ocupa un lugar muy querido dentro de la cultura argentina porque parece trabajar siempre desde la verdad afectiva del personaje. Hay en su presencia algo inmediatamente cercano, pero jamás simple o lineal.
El secreto de sus ojos fijó con fuerza esa percepción pública, aunque su valor no depende de una sola película. Su recorrido viene sosteniendo una línea muy clara de personajes capaces de cargar duelo, deseo, memoria y dignidad sin perder naturalidad.
En el contexto del cine argentino, Villamil también importa por su tono: representa una forma de actuación profundamente legible para el público local, más apoyada en la escucha y la emoción contenida que en el lucimiento evidente.