Bio
Peter Lanzani hizo una transición que en Argentina no siempre sale bien: pasar de la popularidad juvenil a una carrera adulta con verdadero peso actoral. Lo consiguió sin romper del todo con su visibilidad anterior, pero sí afinando mucho mejor la elección de materiales.
El clan lo mostró en una zona más áspera y Argentina, 1985 terminó de consolidarlo como parte de una camada capaz de sostener relatos históricos, institucionales y dramáticos sin sentirse prestada. Ya no funciona como promesa: funciona como presencia confiable.
También representa algo valioso para el cine local reciente: un puente real entre públicos masivos y proyectos de mayor espesor. Esa combinación le da un lugar importante dentro del presente argentino, más allá del ruido de coyuntura.