Bio
Érica Rivas construyó prestigio desde el riesgo. En teatro, televisión y cine siempre tendió a correrse del lugar cómodo, buscando personajes con aristas, neurosis, rabia o una fragilidad menos decorativa que verdaderamente incómoda.
Relatos salvajes la instaló con fuerza en el imaginario masivo, pero su valor dentro del cine argentino ya venía de antes: de esa capacidad para habitar lo grotesco, lo doloroso o lo filoso sin perder humanidad. Su pantalla nunca está adormecida.
También representa un tipo de actriz muy importante para el ecosistema local: la que no ordena la escena para gustar, sino para volverla más viva, más imprevisible y más verdadera.