Dirección
Josh Safdie
Estadounidense
De que se trata
En la Nueva York de los años cincuenta, Marty Mauser persigue una idea que casi nadie toma en serio: convertir el ping-pong en su boleto a la grandeza. Entre torneos, negocios turbios y una ambición desbordada, su carrera se vuelve una mezcla de épica deportiva y fuga hacia adelante.
Reseña honesta
Marty Supreme es una película nerviosa, grandota y bastante insoportable en el mejor sentido: te mete al lado de un tipo que confunde talento con destino y carisma con permiso para arrasar todo. Josh Safdie no filma el ping-pong como postal deportiva prolija, sino como una guerra de ego, plata, chamuyo y hambre de reconocimiento. La crítica la recibió muy bien por esa energía desbordada y por un Timothée Chalamet que se banca a Marty como alguien magnético, gracioso y agotador a la vez. Lo que más garpa es que nunca la baja a biopic solemne. Hay época, hay delirio competitivo, hay personajes secundarios con filo y una puesta que parece correr detrás del protagonista sin alcanzarlo del todo. Puede cansar si buscás una historia prolija de superación, porque la película vive acelerada y con los codos afuera. Pero si entrás en esa frecuencia, es de las que tienen pulso propio: intensa, rara, divertida y con una mala leche muy atractiva.
Director
Dirección
Josh Safdie
Estadounidense
Elenco
Duración
2h 30m