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Las buenas intenciones
La Posta en 10 segundos
¿La miro?
Veredicto
Las buenas intenciones mira a un padre desde la memoria de su hija: Ana García Blaya deja que Javier Drolas y Juan Minujín convivan entre cariño, desorden y reproche.- Qué vas a ver
- Una niña recuerda la convivencia irregular con su padre músico mientras una familia separada decide cómo seguir ocupando el mismo lugar.
- Ritmo
- Avanza entre canciones, materiales caseros y escenas familiares con la lógica movediza de un recuerdo que vuelve por fragmentos.
- Intensidad
- La emoción es afectiva y contradictoria; querer a alguien no evita que su desorden lastime.
- En la práctica
- Mirala atendiendo a la mirada infantil y a la textura de archivo, sin esperar un retrato adulto completamente ordenado.
Te va a gustar si
Si te gustan dramas argentinos de familia, recuerdos de infancia y personajes queribles que también fallan.Quizás no es para vos si
No es para vos si necesitás una separación explicada desde los adultos, un tono parejo o un padre idealizado.De qué va
Una niña recuerda la convivencia irregular con su padre, un músico querible y desordenado, mientras los adultos deciden qué lugar ocupará cada uno en una familia separada. El humor aparece cuando los planes más serios se desarman en «Las buenas intenciones».
La posta
Ana García Blaya observa la separación desde la memoria infantil, con cariño por los personajes y poca paciencia para las idealizaciones. Los materiales caseros, las canciones y los cambios de tono construyen una textura de recuerdo que se siente vivida, no impostada. El elenco infantil sostiene la película con una mezcla de humor, enojo y lucidez que vuelve entrañable su desorden afectivo. Amanda mira el desorden de sus padres con una lucidez incómoda, sin convertir la memoria familiar en una defensa de nadie.
¿La viste? Sumate a la discusión →El equipo dice
8 · Excelente
El equipo la banca: pulgar arriba y plan de película resuelto.
Jajámetro
Qué tan probable es que te saque una carcajada posta.