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Aunque me cueste la vida
La Posta en 10 segundos
¿La miro?
Veredicto
Aunque me cueste la vida vuelve una muerte filmada en prueba histórica y Silvia Maturana junto a Pablo Navarro Espejo no le quita filo a esa imagen.- Qué vas a ver
- El registro de Leonardo Henrichsen, el golpe chileno de 1973 y una investigación sobre cómo conservar memoria cuando el poder borra huellas.
- Ritmo
- Breve y concentrado: parte del archivo, abre contexto y vuelve a la escena con nuevas preguntas.
- Intensidad
- Muy alta en lo emocional y político, aunque el documental evita el golpe bajo.
- En la práctica
- Sus 81 minutos piden una mirada atenta y dejan material para seguir pensando; no es una reconstrucción de consumo liviano.
Te va a gustar si
El cine de archivo, la memoria latinoamericana y los documentales que trabajan una imagen como evidencia.Quizás no es para vos si
Preferís una narración neutral, mucha contextualización didáctica o un documental que se aleje del dolor de su registro central.De qué va
El camarógrafo argentino Leonardo Henrichsen filmó su propia muerte durante el intento de golpe de Estado chileno del 29 de junio de 1973. El documental recupera esas imágenes y reconstruye cómo anticiparon la violencia de la dictadura.
La posta
Aunque me cueste la vida parte de una imagen imposible de olvidar: una cámara que registra el instante en que su propio operador es asesinado. Silvia Maturana y Pablo Navarro Espejo no usan el archivo como decoración, sino como una herida que obliga a mirar el clima político que rodeó la muerte de Leonardo Henrichsen. El documental conecta esa escena con la memoria del golpe chileno y con la responsabilidad de conservar pruebas cuando la violencia intenta borrarlas. Es breve, contundente y necesario por su precisión histórica.
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5 · Regular
No está mal, pero tampoco es para salir corriendo a verla.