nota · CinePosta
Sitges homenajea a Na Hong-jin: el director de El extraño vuelve con Hope
El festival le entregó el Premio Màquina del Temps y programa un encuentro sobre su cine. Una década después de The Wailing, el regreso tiene escala de ciencia ficción.
Sitges le entregó a Na Hong-jin el Premio Màquina del Temps y el nombre tiene una gracia involuntaria: hacía diez años que esperábamos su siguiente largometraje como director. El responsable de The Chaser, The Yellow Sea y The Wailing volvió este año con Hope. Ahora, en plena 59.ª edición del festival de cine fantástico, el homenaje permite mirar ese regreso dentro de una carrera breve en cantidad de películas y difícil de pasar por alto.
La crónica oficial publicada el 13 de octubre ubica la entrega antes de la medianoche de la jornada anterior, sobre el escenario del Meliá. Na agradeció el reconocimiento, recordó que sus películas se habían proyectado en el festival y destacó al público de Sitges. Es un premio a su trayectoria: no equivale a un galardón de la competencia para Hope. La distinción importa por la relación que reconoce entre el director, el festival y quienes siguen su cine desde hace años.
El programa también anuncia un Encounter para el 13 de octubre, de 18 a 18:45, en la Industry Room de Catalan Films, dentro del Hotel Meliá. Son horarios locales de Sitges. Ángel Sala figura como moderador y la propuesta es repasar métodos de trabajo, influencias y decisiones creativas. En vez de reducir la visita a una foto con un trofeo, la agenda abre un espacio para escuchar cómo se construye una filmografía que siempre parece llevar a sus personajes un poco más lejos de lo que pueden soportar.
El recorrido arranca con The Chaser, de 2008. Después llegó The Yellow Sea, de 2010, y en 2016 apareció The Wailing, conocida también como El extraño. La presentación del encuentro pone el acento en esa continuidad entre investigación, violencia y horror. Son películas que cambian de escala y de terreno, pero que permiten seguir una misma preocupación por las personas atrapadas en situaciones que ya no controlan. El homenaje funciona mejor cuando se lo lee junto con esos títulos y no como una medalla flotando sola.
Hay además una distinción que ayuda a ordenar la espera: diez años sin un nuevo largometraje dirigido por él no significa diez años sin actividad. La noticia de esta semana es su regreso a ese lugar, con una película propia de gran escala. Para quienes llegaron a su nombre a través de El extraño, Hope marca la oportunidad de reencontrarse con un autor sin pedirle que repita exactamente la misma experiencia. Ese cambio de terreno es parte del interés del regreso.
Hope ya había pasado por la competencia oficial de Cannes en mayo de 2026. La ficha del festival la identifica como una producción surcoreana, escrita y dirigida por Na, y registra 160 minutos para la versión presentada allí. Ese dato corresponde a Cannes: AP informó posteriormente que el montaje que llegaba a salas tenía diferencias. Conviene tenerlo presente antes de comparar duraciones como si todas las exhibiciones usaran necesariamente la misma copia.
La premisa difundida por Cannes parte de una comunidad aislada, con comunicaciones interrumpidas y recursos desviados hacia incendios. Mientras la policía intenta proteger al pueblo, una expedición en las montañas se encuentra frente a un peligro que cambia las reglas de la búsqueda. Hasta ahí alcanza para entender la apuesta. No hace falta describir a la criatura ni adelantarse a lo que ocurre después: el cruce entre un problema local y una amenaza de otra escala ya explica el salto hacia la ciencia ficción.
El equipo reúne a Hwang Jung-min, Zo In-sung y Hoyeon con Michael Fassbender, Alicia Vikander, Taylor Russell y Cameron Britton. Cannes también acredita la fotografía de Hong Kyung-pyo y la música de Michael Abels. Es un elenco internacional dentro de una película que conserva su origen surcoreano. Que aparezcan nombres reconocibles de Hollywood ayuda a darle visibilidad; por sí solo, no permite saber cómo se distribuyen los personajes ni anticipar la calidad del resultado.
El comunicado de Sitges presenta Hope como una expansión hacia la ciencia ficción que mantiene vínculos con el thriller, la acción y el terror. Esa descripción es útil para ubicarla, aunque el entusiasmo del festival sigue siendo el entusiasmo del festival. El premio al realizador y las palabras de la organización no reemplazan una crítica de la película. En CinePosta, la ficha de Hope: El primer impacto reúne por separado la reseña y la valoración del título.
También cambia la forma de mirar las fotografías de esta nota. El retrato con el premio corresponde a Sitges; las imágenes del equipo y de Fassbender vienen del archivo oficial de Cannes. Son dos momentos distintos del recorrido de la misma película. Juntarlos permite ver cómo una obra viaja entre festivales, pero no convierte el photocall de mayo en una imagen tomada esta semana. La fecha y el contexto acompañan cada foto para que ese recorrido se entienda.
Sitges continúa hasta el 18 de octubre. Para el público argentino, el homenaje es una buena puerta de entrada a un director que quizá conocemos por una sola película. También invita a volver sobre las anteriores y reconocer qué preguntas permanecen cuando cambia el tamaño de la producción. No hace falta ponerse al día con toda una industria para empezar: alcanza con ubicar esos tres largometrajes previos y entender por qué su regreso despertó tanta expectativa.
Lo atractivo de esta noticia es que el premio encuentra al director con una película nueva para discutir. Hay pasado, pero también un presente concreto. Na Hong-jin llega a Sitges con una carrera que ya tiene identidad y con Hope abriendo un capítulo de otra escala. La conversación puede seguir desde ahí: qué conserva de su cine, qué cambia cuando el peligro se agranda y cuánto espacio queda para las personas en medio de semejante amenaza.