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Mar del Plata 2026: una grilla para salir del algoritmo

Del 5 al 15 de noviembre, la edición 41 reúne a McDonagh, Borges, Boyle y muchas películas por descubrir. Un recorrido por la programación anunciada y las ganas de dejarle lugar a lo inesperado.

Por CinePosta · · 5 min de lectura

Sin spoilers fuertes

Hay una alegría bastante concreta en abrir la programación de un festival y no reconocer la mitad de los títulos. La otra mitad, claro, sirve para empezar a hacer planes. Mar del Plata anunció la grilla de su edición 41 y ofrece las dos cosas: películas de directores conocidos, competencias para salir a descubrir y un recorrido que pide algo más que aceptar la recomendación que aparece arriba de todo. El encuentro será del 5 al 15 de noviembre. Ya hay material para empezar a discutir qué ver.

El anuncio permite pasar de las expectativas generales a los nombres propios. Wild Horse Nine, presentada también como Caballo salvaje nueve, abrirá el festival. Borges and Me, o Borges y yo, será la película de clausura. En el medio hay largometrajes, cortos, documentales, retrospectivas y trabajos todavía en proceso. El programa completo está disponible en la web oficial. Antes de convertirlo en una agenda cerrada conviene mirar las fichas de las películas y sus funciones: elegir un título y organizar una jornada son tareas relacionadas, pero no idénticas.

La apertura lleva la firma de Martin McDonagh, el director de Los espíritus de la isla y Tres anuncios por un crimen. John Malkovich, Sam Rockwell y Steve Buscemi encabezan una historia de agentes de la CIA, misión y paranoia. El atractivo inicial está en el encuentro entre esas presencias y un cineasta que suele encontrar conflictos enormes en conversaciones que parecen pequeñas. Es un buen punto de entrada para una edición. También puede ser la primera película que conviene anotar y la primera que haya que soltar si no coincide con el resto del recorrido.

En el otro extremo aparece un cierre con una conexión argentina muy distinta. Borges and Me está dirigida por Marc Turtletaub y basada en las memorias de Jay Parini. Luis Gnecco interpreta a Borges en una historia que lo lleva a las Tierras Altas de Escocia; Fionn Whitehead, Alan Cumming y Peter Mullan completan el elenco anunciado. Un escritor que viaja, conversa y ocupa un paisaje que no es el suyo: la premisa invita a pensar en una figura que muchas veces queda inmovilizada en la fotografía del autor célebre.

Pieza oficial de Borges and Me con dos hombres sentados al aire libre y la leyenda Película de clausura.
La pieza oficial de Borges and Me, elegida para cerrar la edición. Imagen: Festival de Mar del Plata. Fuente de la imagen

Apertura y clausura funcionan como señales, aunque una programación empieza a ponerse interesante cuando se desborda de sus dos puntas. La competencia internacional reúne, entre otras, Ink, de Danny Boyle, y Elsinore, de Simon Stone. También figura Un precio que tenemos que pagar, de Ricardo Preve, una coproducción entre Argentina y Vietnam. El mismo espacio cruza nombres que despiertan una expectativa inmediata con otros que probablemente lleguen por primera vez al radar de muchos espectadores. Ahí aparece una razón para mirar la lista entera antes de hacer una selección.

La competencia latinoamericana trae otro tipo de curiosidad con Sandra, The Primate Citizen, de Sinae Ha. La coproducción entre Argentina y Corea del Sur se acerca a la orangutana Sandra y a las personas que intervienen en las decisiones sobre su vida. La ficha plantea un problema que va más allá de una noticia llamativa: qué significa proteger a otro ser y quién puede interpretar lo que necesita. Es uno de esos documentales cuya pregunta de partida ya habilita una conversación, incluso antes de ver cómo la película decide trabajarla.

Una sinopsis orienta, pero no reemplaza la forma de una película. El caso de Sandra podría contarse desde los procedimientos, los vínculos o la observación. Ahí está el interés de llegar con una pregunta: lo que atraía del argumento puede terminar siendo menos importante que una decisión de la directora.

Primer plano de una orangutana detrás de una malla metálica, en una imagen de Sandra, The Primate Citizen.
Sandra, The Primate Citizen integra la competencia latinoamericana. Imagen de la ficha oficial. Fuente de la imagen

Panorama abre todavía más el recorrido. La sección Autores incluye Tigre de papel, de James Gray; La Venus eléctrica, de Pierre Salvadori; Gentle Monster, de Marie Kreutzer; y The Only Living Pickpocket in New York, de Noah Segan. Las propuestas conviven con La revista del Cervantes: el documental, de Gonzalo Demaría y Lucía Victoria Roux. La lista alcanza para mostrar una amplitud de procedencias y de escalas. El trabajo del espectador empieza en encontrar un vínculo propio entre películas que la grilla pone cerca sin exigir que se parezcan.

También hay una sección dedicada a ganadoras de grandes festivales. Incluye títulos como Fjord, de Cristian Mungiu; Josephine, de Beth de Araújo; Everybody Digs Bill Evans, de Grant Gee; y Rose, de Markus Schleinzer. Sirve para acercarse a películas que ya vienen rodeadas de conversación. El premio o el recorrido previo pueden ser una buena pista para elegir, siempre que no se conviertan en una obligación de admirar. Una entrada al cine sigue siendo una invitación a formar una opinión propia.

A veces el mejor uso de una grilla consiste en alternar. Una película que uno venía esperando, un corto, una búsqueda por una región que conoce poco, una función que apareció porque quedaba cerca de la anterior. No hace falta convertir la visita en una carrera para justificarla. Los descansos también permiten que una imagen se asiente y que la conversación no se reduzca a contar cuántas salas se pisaron. Una película difícil puede necesitar más sobremesa que otra entrada inmediata.

La presentación de esta edición tuvo además un momento ligado a la música. Emilio Kauderer recibió un reconocimiento a su trayectoria y dirigió un concierto en el Palacio Libertad. El gesto recuerda una parte del cine que suele aparecer tarde en la charla: los sonidos que sostienen una escena, los temas que vuelven años después, el trabajo que permite recordar una película sin estar mirándola. El festival anunció también distinciones para Natalia Oreiro y Alejandro Agresti durante su desarrollo.

Cuatro hombres están de pie en un escenario con atril e instrumentos, frente al público sentado.
La presentación de la edición 41 en el Palacio Libertad. Foto: Secretaría de Cultura de la Nación. Fuente de la imagen

Para organizarse, lo más útil sigue siendo consultar el programa y las condiciones de entradas en los canales oficiales. Las funciones, las salas y la disponibilidad de localidades se revisan por película. Que un título integre la selección no significa que tenga un estreno comercial en todo el país ni que aparezca de inmediato en una plataforma. El festival ofrece una ocasión concreta de encuentro en Mar del Plata, con su propio calendario y sus límites.

La tentación, con una programación nueva, es querer resolverla entera desde casa. Elegir bien, asegurarse las favoritas, evitar cualquier posible decepción. Vale dejar alguna decisión sin cerrar. Entre el nombre conocido que abre una puerta y el título que todavía no dice nada puede aparecer el motivo más lindo para viajar, acercarse a una sala o seguir una muestra. La grilla ya está. Ahora empieza esa parte del cine que ninguna portada puede hacer por nosotros: elegir algo, sentarse y ver qué pasa.