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Lisandro Alonso vuelve al monte: La libertad doble competirá en Tokio
Veinticinco años después de La libertad, Misael Saavedra vuelve a ponerse frente a la cámara. La nueva película de Alonso integra la competencia del festival japonés, que arranca el 26 de octubre.
Hay secuelas que aparecen porque quedó una historia por cerrar. La libertad doble propone otra curiosidad: volver a mirar a una persona cuando ya pasaron veinticinco años. Lisandro Alonso se reencontró con Misael Saavedra, el protagonista de su primera película, y ese regreso acaba de sumar una nueva parada. El largometraje forma parte de la competencia del 39º Festival Internacional de Cine de Tokio, que se realizará del 26 de octubre al 4 de noviembre de 2026.
La ficha japonesa lo presenta con el título internacional Double Freedom y anuncia su estreno asiático. Tiene funciones programadas para el 26 y el 28 de octubre, y el 1 de noviembre. Las dos últimas incluyen charlas con Juan Mendez, anunciado por el festival como coguionista e invitado tentativo. Son actividades en Tokio: para quienes seguimos la película desde acá, lo interesante es que el recorrido internacional continúa después de su selección en la Quincena de Cineastas de Cannes.
El punto de partida conserva algo muy reconocible. Misael trabaja cortando árboles, lejos de los centros urbanos. Pero esa vida cambia cuando debe hacerse cargo de su hermana mayor, interpretada por Catalina Saavedra. Alguien que había organizado los días alrededor de sí mismo tiene que hacerle lugar a otra persona. Con esa situación alcanza para plantear una pregunta que no necesita demasiadas vueltas: cuánto queda de nuestra independencia cuando alguien empieza a depender de nosotros.
La primera La libertad es de 2001. La nueva película recupera al mismo protagonista, aunque el tiempo transcurrido cambia el sentido del encuentro. Ver otra vez un rostro después de tantos años tiene un interés propio, incluso antes de saber hacia dónde va la historia. El cuerpo, los gestos y la edad traen cosas que ningún diálogo puede explicar por completo. Esa posibilidad de registrar el paso del tiempo es uno de los motivos por los que este regreso despierta curiosidad.
Alonso cuenta en el dossier de prensa que la idea tomó forma después de presentar Eureka, en 2023. Quería recuperar la energía de hacer su primer largometraje. También aclara que él y Misael se mantuvieron en contacto durante los años intermedios y que Saavedra colaboró en otras películas suyas. El reencuentro frente a cámara viene, entonces, de una relación que siguió existiendo cuando las películas ya habían terminado de circular.
Ese dato le da otro peso al proyecto. Volver al origen puede ser una manera de acomodarse en algo conocido, pero también permite comprobar qué cambió. Una misma tarea, un mismo lugar o una cara familiar dejan de significar lo mismo cuando aparecen nuevas responsabilidades. La premisa anunciada trabaja justamente sobre esa diferencia. El atractivo está en encontrarse con alguien que conocemos de otro momento y descubrir qué preguntas trae ahora.
Hay además una historia de trabajo detrás de ese regreso. En las notas de producción, el director recuerda un primer rodaje pequeño, hecho en el campo de su padre con dinero prestado y un grupo de amigos. Para esta vuelta buscó recuperar parte de aquel equipo y de aquella forma de filmar. El dato ayuda a entender que la relación con La libertad también pasa por las condiciones en las que se hace una película, por la gente que la sostiene y por las ganas de volver a juntarse.
La libertad doble es una coproducción de Chile, Argentina, Luxemburgo, Alemania y Reino Unido. La fotografía está a cargo de Cobi Migliora y el reparto incluye también a Adrián Fondari y Laura López Moyano. Météore Films, su distribuidora francesa, publica esos créditos junto con las imágenes promocionales que acompañan esta nota. La escala internacional de la producción convive con una historia que vuelve a concentrarse en un trabajo, un territorio y un vínculo familiar.
En Argentina, el FIC.UBA la incluyó como película de apertura. Ese antecedente importa porque permite ubicar su recorrido más cerca: además de aparecer en programas de festivales extranjeros, ya tuvo un lugar en una programación local. Una presentación en un festival y un estreno comercial son instancias distintas. La noticia de Tokio suma una nueva exhibición y una competencia; por sí sola no alcanza para anunciar una llegada a las salas de todo el país.
Quienes quieran ubicar a Alonso pueden encontrar en su recorrido títulos como Los muertos, Liverpool, Jauja y Eureka. Jauja, protagonizada por Viggo Mortensen, obtuvo el premio FIPRESCI en Un Certain Regard de Cannes en 2014. Son antecedentes que explican la atención que genera cada nueva película suya. También dejan una pregunta bastante concreta para este regreso: qué pasa cuando un director que amplió sus lugares de trabajo vuelve a filmar el espacio donde empezó.
No hace falta convertir la selección en una consagración anticipada. Tokio todavía no empezó y entrar en competencia no equivale a ganar. Lo que sí está confirmado es que La libertad doble tendrá esa pantalla y ese intercambio con el público japonés. Para el cine argentino, vale la pena seguir estas noticias con nombre y apellido: qué película viaja, quién la hizo y qué propone. Ahí aparece una historia bastante más interesante que una cuenta de banderas en una grilla.
Al 14 de octubre, las fuentes consultadas para esta nota no permiten anunciar una nueva fecha de estreno comercial en Argentina. Tampoco presentamos este recorrido como una recomendación de una película ya vista. Es un título para seguir de cerca, con una premisa que tiene mucho para dar: volver a un lugar familiar y descubrir que ya no se puede vivir exactamente igual. Misael sigue ahí. Los veinticinco años que pasaron también van a estar en la pantalla.