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La estrella que perdí ganó en Moscú y Mirta Busnelli también se llevó su premio

La película de Luz Orlando Brennan obtuvo el Grand Prix de Antares 2026. Mirta Busnelli recibió el premio de actuación femenina: dos reconocimientos para el cine argentino.

Por CinePosta · · 4 min de lectura

Sin spoilers fuertes

La estrella que perdí tiene una buena noticia para traer de Moscú, y viene por partida doble. La película argentina escrita y dirigida por Luz Orlando Brennan ganó el Grand Prix del Festival Internacional Antares 2026. Además, Mirta Busnelli recibió el premio a la mejor actuación femenina por su trabajo en el film. Dos reconocimientos que ponen el foco en una ópera prima y en su protagonista. Una de esas noticias que dan ganas de anotar un título antes de seguir scrolleando.

Ambos premios figuran en el palmarés oficial de la tercera edición de Antares, dentro de la competencia de largometrajes de ficción. La película aparece con su título internacional, The Star I Lost. El reconocimiento a Busnelli está consignado como Best Female Role. Al final de la nota se puede consultar el resultado directamente en el sitio del festival.

Mirta Busnelli lleva un turbante claro y una prenda azul en un fotograma de La estrella que perdí.
Mirta Busnelli, premiada por su actuación en La estrella que perdí. Fuente de la imagen

También conviene precisar el nombre del premio principal. Antares separa el Grand Prix de la categoría de mejor largometraje de ficción, que en 2026 recibió Steppe Gods, de Oleg Asadulin. El reconocimiento de La estrella que perdí es el Grand Prix. La distinción es concreta y alcanza para contar la noticia con entusiasmo, sin cambiarle la etiqueta ni sumar premios que no ganó. La segunda alegría argentina está en la categoría de actuación femenina, que reconoce específicamente el trabajo de Busnelli.

Si el título todavía no te suena, el punto de partida tiene una tensión fácil de reconocer. Norma Reyes es una actriz de 76 años que está ensayando una obra comercial. Su hija Celeste, acostumbrada a vivir a la sombra de esa carrera, decide irse de la casa. La sinopsis abre una discusión sobre el lugar que ocupan el trabajo, la familia y las expectativas de cada una. Hay un escenario por delante y una relación que necesita atención fuera de él. Con eso alcanza para acercarse a la historia sin adelantar sus giros.

Dos mujeres conversan frente a una mesa con papeles y una jarra de agua en La estrella que perdí.
La relación entre Norma y Celeste ocupa el centro de la historia. Fuente de la imagen

Busnelli y Ana Pauls interpretan a madre e hija y también tienen ese vínculo en la vida real, como registra el catálogo de Construir Cine de 2024. Es un dato que suma curiosidad a la propuesta, aunque la ficción tenga sus propios personajes y conflictos. Norma y Celeste no son una invitación a adivinar intimidades de las actrices. La película parte de una relación reconocible y la convierte en material dramático; lo que sucede entre ellas pertenece a ese relato.

El elenco incluye además a Gustavo Garzón, Susana Varela, Ezequiel Asnaghi, Ignacio Sánchez Mestre y Mercedes Burgos. La noticia de Moscú permite volver a poner esos nombres y esta película en conversación. Porque el recorrido de una obra no termina cuando deja de ser novedad: una selección, una función o un premio pueden acercarla a otros espectadores mucho después de sus primeras exhibiciones. En este caso, el reconocimiento de 2026 invita a recuperar una película que ya venía haciendo su camino.

Mirta Busnelli aparece de pie con un abrigo oscuro y una bufanda clara en La estrella que perdí.
Norma Reyes, una actriz con una vida familiar que también pide atención. Fuente de la imagen

La estrella que perdí es el primer largometraje de Brennan como directora. Su perfil en Film Fatales recoge su formación como guionista en la ENERC, su paso por escuelas de actuación y su trabajo en cine y teatro. Antes de esta película había dirigido el corto En Crítica y trabajado en guiones de largometrajes como Muerte en Buenos Aires, La fiesta silenciosa y Tóxico. Ese recorrido ayuda a ubicar la ópera prima: estrenar el primer largo como realizadora no significa haber llegado al cine recién ayer.

La película pasó por Cleveland, BAFICI, SANFIC y FAM, de acuerdo con los perfiles oficiales de la directora y del proyecto. Antares agrega ahora un nuevo capítulo a esa circulación. El festival de Moscú propone un eje particular: historias en las que el trabajo y las profesiones son parte central del conflicto. En su programa, La estrella que perdí está identificada con la profesión de actriz. La relación entre una carrera sobre el escenario y lo que ocurre puertas adentro tiene, por eso, un lugar claro dentro de su selección.

Un equipo trabaja junto a una cámara sobre un escenario frente a las butacas de un teatro.
Imagen de rodaje publicada por Make Unit entre los materiales oficiales de la película. Fuente de la imagen

Ahí hay una razón para prestarle atención más allá del resultado. Actuar es un trabajo, con ensayos, expectativas y vínculos que no desaparecen cuando se apagan las luces. La premisa de la película coloca esa profesión junto a la vida familiar de Norma, en una convivencia que puede interesar incluso a quien nunca pisó un escenario. El premio a Busnelli vuelve visible a la intérprete; el Grand Prix también nombra a la película que construye ese espacio alrededor de ella.

Por ahora, lo comprobado es ese doble reconocimiento: Grand Prix para La estrella que perdí y premio de actuación femenina para Mirta Busnelli en Antares 2026. Es una buena oportunidad para seguir el recorrido de Luz Orlando Brennan y recordar este título cuando aparezca una función o una opción de exhibición anunciada por sus responsables. Los festivales también sirven para eso: para que una película encuentre otra conversación y alguien, de este lado, se quede con ganas de verla.