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CALM lleva a Horacio Quiroga a Sitges, con animación y participación argentina
El corto de María Ruisánchez y Álvaro León tendrá su estreno español tras pasar por Annecy. Ojo Raro participa de una coproducción que mezcla técnicas y proyecta un largo sobre Quiroga.
Horacio Quiroga termina convertido en personaje de un relato que podría haber salido de su propia imaginación. Esa es la puerta de entrada de CALM, el último cuento de Horacio Quiroga, el corto de animación de María Ruisánchez y Álvaro León que tendrá su estreno español en Sitges, dentro de Anima’t. Después de pasar por Annecy, el proyecto suma otra escala y deja una noticia para seguir de cerca desde acá: hay participación argentina y planes de continuar ese mundo en un largometraje.
La historia parte de los últimos momentos del escritor uruguayo en un hospital de Buenos Aires. A su alrededor empiezan a cruzarse recuerdos, alucinaciones y personajes de sus cuentos. El amor, la locura y la muerte, que ya conviven en su literatura, aparecen como parte de ese recorrido. La propuesta toma al autor y lo mete en el terreno de sus propias ficciones, donde una habitación puede dejar de ser un lugar reconocible y lo que se recuerda puede mezclarse con lo que se teme.
Para quien conoce a Quiroga por alguna lectura del colegio, el título puede abrir una curiosidad bastante concreta: cómo llevar ese clima a la pantalla. Hay algo en sus relatos que depende de lo que una frase deja aparecer, de una amenaza que va ganando lugar mientras seguimos leyendo. El corto elige trabajar esa transformación con imágenes, sonido y cambios de técnica. Es una decisión que sus realizadores relacionan directamente con el estado del protagonista y con una realidad que empieza a desarmarse.
CALM está producido por La Mola Studio, con sede en Madrid, en colaboración con Ojo Raro, de Argentina, y Sísmica Studio, de México. La ficha de Annecy acredita a Patricio Plaza por Ojo Raro y a Asdrúbal Rivera por Sísmica en la coproducción. Esa participación pone al proyecto cerca del cine de nuestra región también desde el trabajo que lo hace posible. El vínculo con Buenos Aires está en la historia; el aporte argentino también está detrás de las imágenes.
La mezcla de técnicas es una de las claves que plantea el equipo. Annecy enumera objetos animados, dibujo sobre papel, recortes y animación digital en dos y tres dimensiones. En los fotogramas distribuidos por prensa se ven rostros construidos con líneas claras sobre negro y fondos que cambian de textura. Son materiales que permiten asomarse a su búsqueda visual, aunque todavía quede por descubrir cómo se enlazan en el movimiento y en el tiempo del corto.
Ruisánchez explica en la gacetilla que esos cambios acompañan el viaje de Quiroga y la pérdida de estabilidad de su mundo. El hospital, los recuerdos y los fragmentos de sus cuentos pueden tener tratamientos distintos porque lo que está ocurriendo también cambia. Ahí aparece una pregunta interesante para una adaptación: qué forma necesita cada parte de una historia. El equipo propone que la respuesta pueda variar dentro de la misma película y, aun así, sostener un recorrido compartido.
León cuenta que su relación con Quiroga empezó mucho antes de La Mola Studio. El dibujo, la ilustración y el cómic fueron distintas maneras de regresar a sus relatos. El cine agregó algo que le interesaba especialmente: darle duración y música a la imagen. Esa explicación ayuda a entender por qué el proyecto nació en la animación. Un trazo puede transformarse, una textura puede ocupar la pantalla y el sonido puede cambiar la manera en que recibimos todo eso.
El trabajo entre estudios de tres países también forma parte del camino que quieren continuar. Según sus responsables, CALM sirvió para probar cómo reunir distintas manos y técnicas dentro de una sola obra. Las imágenes del proceso incluidas en el material de prensa muestran una parte de ese trabajo frente al monitor. Detrás de los fotogramas hay decisiones sobre cómo se construye cada imagen y cómo encuentra su lugar junto a las demás, algo que el futuro largo buscará llevar a otra escala.
Su selección en Midnight Shorts de Annecy ubica al corto en una sección dedicada a la animación de terror, fantasía, ciencia ficción y relatos criminales. Es un marco coherente con lo que propone su sinopsis. La ficha del festival lo presenta para jóvenes adultos y adultos, y lo vincula con el drama, la fantasía y el horror. Para el público que asocia animación con una salida familiar, CALM ofrece otra entrada: la de una imaginación capaz de meterse en zonas bastante inquietantes.
Ahora llega el estreno español en Anima’t, la sección de animación de Sitges. El paso de un festival dedicado al cine animado a otro centrado en lo fantástico coincide con los dos intereses que señalan sus directores. También es una oportunidad para que el corto encuentre nuevas miradas fuera de su primer circuito. Desde Argentina, el dato invita a prestar atención a esa circulación y a un proyecto que reúne al escritor, la experimentación visual y una coproducción iberoamericana.
La siguiente etapa que anuncia La Mola Studio es un largometraje antológico alrededor de la obra de Quiroga. Por ahora se trata de un proyecto en desarrollo: la comunicación recibida no informa una fecha de estreno del largo ni una exhibición del corto en Argentina. Lo que sí existe es este primer paso, con un recorrido por festivales y un equipo que quiere seguir explorando sus posibilidades. CALM deja planteada una invitación muy sencilla: volver a Quiroga y ver qué ocurre cuando sus palabras empiezan a tomar otras formas.